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It’s PAYBACK!

Cerca de las siete de la noche comienza el hambre. Hace frío y quedan como 6 pacientes por ver.

Seis mundos, seis problemas; el hambre, la inanición.

El delirio.

– Mire, señora, algunos dicen que la vida es un tango. Otros dicen que es un tongo. Usted decide.

– Algunas personas se aburren de la vida y para ser felices consiguen una pareja. O tienen un hijo. O dependen de alguien. Pero al final estamos solos, señor, y si no partimos por querernos a nosotros mismos las cosas se complican. Haga deporte, no sé… lea y entreténgase.

– Oye, tú! Bájate! El otro día se me cayó un niño de ahí y se rompió en pedacitos!

Equilibrio dinámico. Las cosas caen por su propio peso.

– Mamá, ¿éste es el doctor?

– Si.

– ¿Y lo sabe todo?

– No, no tengo idea de nada!! …menos mal, así me entretengo.

El otro día vendían aceite humano en la esquina.

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Espataataaaah!

Afuera están los vecinos armando el bullicio de siempre. Amparados por no sé qué poder político, se toman el barrio con sus reuniones familiares. Y son numerosos. Y no respetan ninguna hora.

Todos los días escucho sus risotadas. El abuelo pasa su jubilación sentado leyendo el diario, o roncando, o escupiendo en sonido “stereo”, o delirando en voz altísima. O cuando los dioses lo exigen, el bastardo se da el lujo de afilar sus cuchillos a las 8 de la mañana con el cemento que hay debajo de mi  ventana.

También tengo la sospecha de que me roban parte de la internet inalámbrica. No me vengan con el que cabro chico saca su notebook a la calle para recargar su batería solar o  porque le nace el espíritu ecologista.

Lo ven todo, controlan todo, saben todo. Es como si cada uno de ellos fuera la vieja chismosa de la vecindad. Imposible salir de casa sin sentirse toqueteado por múltiples ojos. Ya ni me molesto en saludarlos porque siento que me acuesto y despierto con ellos.

Además me enfurecen porque creo que creen que soy gay y me miran  con lástima. Culpa mía, quizá, que sólo invito amigos a la casa. Culpa de ellos, tal vez, por ser unos malditos sapos malolientes.

Si viviera en EEUU ya les habría volado los sesos. Llevo años imaginando venganzas de todo tipo: Mearles la tertulia desde mi ventana; ponerle caca a su buzón; incendiarles al perro; robarle la placa dental al viejo.

No… borren eso. Incendiarles al viejo suena mejor.

Y lo peor es que no les importa nada. Otros vecinos los han encarado directamente, sin resultados (“pero si la calle es pública!” dicen casi a coro, “es nuestro derecho!”). Son inmunes a toda amenaza. Para colmo, cada año se multiplican y traen más cabros chicos al mundo. En un cáncer hecho  familia.

Ten cuidado. Tu barrio podría ser el próximo…

(en momentos así quisiera ser una patata)

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Rod-E-Ley

Ok. Prueba superada. Si lo desean, pueden buscar a Wally mientras recibía el resultado de la  última gran teste.

Y si desean más, pueden buscar a Wally mientras jugaba ajedrez en un torneo interuniversitario, a pesar de la culo-face que me puso el profe por arrancarme de la ceremonia  de despedida.

Como se podrán dar cuenta, Wally varía la cantidad de pelo pero no el polerón.

Porque ahora comienza el juego verdadero.

Porque el caos. Confusión. Decisión. Duda. Deuda. Banco. Dinero. Dentista. Habitación. Mar. Flores. Flori. Mamá.

Oporto. Jerez.

“Alguien”.

Aria. Fuga. Toccata en D minor. Cesária Évora. Ayún.

Tambores y Luna Story.

Nuevas ideas, mejor guión y nuevos personajes, con el cast de antaño remasterizado y con nuevas aventuras.

Y si le sumamos mi primera entrevista de trabajo, a la cual asistí despeinado, sin bañarme, con un pantalón sucio con un chicle pegado en el culo y una polera “sticky” y seborreica adherida a los sobacos…

The plot thickens, ma’ friend. And everyone has their own agenda.

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Bunny Suit

Años atrás salí con una chica “hardcore”. Le gustaba el metal, tenía una mascota equipada con un light-saber, y hablaba de autos y música y de otras cosas de las que yo no tenía la puta idea.

Apliqué Wikipedia + YouTube lo mejor que pude, sin éxito. Al menos aprendí a odiar las melodías depresivas gringas y que “sedán” no es un fabricante de autos ni una marca de champú.

Entonces le confesé mis verdaderas intenciones (la cosa extraña del felices para siempre o por un rato, lo que salga). Quizá fue un delirio paranoide, pero a partir de entonces la mina cambió. Se burlaba. Se sintió con poder y no dudó en usarlo.

Ya van unos 4 años sin hablarle.

Paranoia las pelotas.

Se acabó la fiesta. Quedan menos de dos días.

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Chiki-Webara

La verdad es que las predicciones se hacen realidad. Basta con ser pesimista para tener razón en todos los aspectos de la vida.

Que  no va a funcionar.

Que se va a morir.

Que no me va a pescar.

Que los apuntes secretos saldrán a última hora.

El problema es que ir predispuesto al fracaso significa convertirnos en nuestro peor enemigo. Es inevitable el auto-sabotaje.

Algo así como el sindrome “Luke-Skywalker”.

Los verdaderos maestros  dicen que el sentido del universo está en la acción positiva. El acto constructivo es una de las cosas que más nos acercan a la divinidad.

“Maeshtro! Escribí un poema, mire:

Una mariposa
Le quito las alas
¡Y se vuelve pimiento!”

“No, no, eso no es poesía. Permíteme corregirlo:

Un pimiento
Le pongo unas alas
¡Y se vuelve mariposa!”

Los maestros también dicen que la solución consiste en agarrar un anillo de oro y meterlo en el culo de un gay.

Los verdaderos maestros están locos.

En este mundo de mierda lo único que importa son los resultados. Robar, matar, copiar, pisotear, ignorar, mentir… todo vale para alcanzar el fin superior.

Claro que al lokito de Wikileaks no le  vienen con cuentos.

A mí, tampoco.

Quizá la verdadera paz está en la pureza de pensamiento y en poder subirse a la nube voladora.

Tal vez la madurez es cuando permitimos que los demás asesinen al niño que llevamos dentro.

Supongo que lo correcto es dejar de desvariar y seguir estudiando.

Quedan 48 horas para la ejecución.

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I’m in despair!!!

Quedan 36 días.

Y (-1)

Porque se viene el último examen. La gran prueba. El queso con manteca. La guinda de la torta. El maní del cacahuate. El ocho del chavo. La última chupada del mate que todos los egresados de matasanos del país  debemos rendir.

Es mirar hacia atrás y volver sobre nuestros pasos. ¿Cuál era la dosis del cotrimoxazol? ¿Que bichos causan neumonía en recién nacidos? ¿Cuál es el cáncer más frecuente?

¿Ser judío predispone a infecciones urinarias?

Una lucha constante contra la memoria y los desvaríos. Resolver un maldito puzzle de 180 preguntas para que más adelante un loko de corbata y calzón apretado mire el resultado en mi curriculum y diga “vaya, vaya, lindo puntaje. Éste es un buen tipo. Lo quiero en mi colección junto con un vino tinto de la cosecha del ’63”.

Lo mejor de todo es que sigo siendo el mismo. Siete años no me condujeron al cambio ni a la superación personal, ni a ganarme un lugar en el cielo, ni a que el viejo pascuero me trajera regalos.

Lo único que hice fue terminar de aceptarme.

The power of self-respect.

Porque sigo perdiendo el tiempo en tonteras. Que el ajedrez, que el juego online, que el manga y el animé, que el blog y el humor extraño y retorcido, y que no me importa tanto estudiar porque al final ocurre la magia y las cosas se dan.

– A ver, pero sujétala bien, con cariño, como si fuera tu polola.

– Bueno, la verdad es que hace mucho que no pololeo.

– ¿Qué?! Con razón sacaste siete en el exámen.

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Enter the cocco

Seis semanas. Un mes y medio. Cuarenta y dos días.

(eso último, siempre que la semana no deje de tener 7 días)

Porque queda tan poco para el final. Se acaban los siete años de mala suerte que empezaron aquella fatídica noche de diciembre, cuando ví que el puntaje me dió (“mira, mamá, ni yo me la creo”), cuando llené la cartola de postulación y quedé seleccionado en el lugar número 44 de los 100 cupos abiertos por la Universidad de Santiago para medicina.

Se acaba el show.

Pasaron cosas que jamás esperé. Experiencia, conocimientos, clases y faltar a clases. Trasnoches, chorros de sangre y olores y sabores de todos los colores.

“Mira, wn, he pasado tanto tiempo en este hospital… ahora, incluso huelo distinto”

La única certeza es que se nos viene encima un futuro incierto.

Y se viene. Y se viene. Y waaaaaaaaaaaaaaaaa

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