Enter the cocco

Seis semanas. Un mes y medio. Cuarenta y dos días.

(eso último, siempre que la semana no deje de tener 7 días)

Porque queda tan poco para el final. Se acaban los siete años de mala suerte que empezaron aquella fatídica noche de diciembre, cuando ví que el puntaje me dió (“mira, mamá, ni yo me la creo”), cuando llené la cartola de postulación y quedé seleccionado en el lugar número 44 de los 100 cupos abiertos por la Universidad de Santiago para medicina.

Se acaba el show.

Pasaron cosas que jamás esperé. Experiencia, conocimientos, clases y faltar a clases. Trasnoches, chorros de sangre y olores y sabores de todos los colores.

“Mira, wn, he pasado tanto tiempo en este hospital… ahora, incluso huelo distinto”

La única certeza es que se nos viene encima un futuro incierto.

Y se viene. Y se viene. Y waaaaaaaaaaaaaaaaa

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Archivado bajo Desvaríos, Desvelos, Emoti-post, Pensamientos, perro

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