Hyper Weapon!

Claro, no siempre se tiene la razón. Hay variables que uno no controla y cuando llega la hora de la verdad hay que tomar decisiones.

Buenas o malas, hay que tomarlas.

Después de todo, acá no hay troponinas y nadie te va a tomar el electro.

– Doctor, ¿qué debo hacer para sacar a un paciente de este hospital?

– Mmm… tiene dos opciones: a la buena o a la mala. Por la puerta o por la ventana. ¿Cuál prefiere?

La idea es echarle carbón al fuego. Empujar si la micro está llena o pedorrearse si no cabemos más en el ascensor.

Así es la vida. Una invasión de cerdos trogloditas.

Un jardín para hacer paté. ¿Dónde está la amabilidad?

– Señor interno, me contaron que usted tiene una picazón allá abajo.

– ¿Si? ¿Y cómo se enteró?

– No, un pajarito me dijo que le habia salido una callampa en la callampa.

Vulgar. Soez. Pueril. Pero caramba, qué manera de reir.

Porque nadie quiere vivir como Eugenin, haciendo clases de fisiología sin ánimos de nada, sin la alegría de vivir.

Y conseguir la novia ideal. Una que ponga miles de problemas. Que diga que no cuando sí, y que sí cuando no.

La perdición en carne y hueso.

– ¿Y que tal, Pablo? ¿Cómo te ha ido con el tema de las mujeres?

– Mal. La última se puso media loca y empezó a decir que el hijo era mío.

Si al final todo resulta más entretenido cuando se mezcla con fantasía.

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Archivado bajo Desvaríos, perro

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