La “Fourchette”

El marido irrumpe en su dormitorio, descubre al hombre metido en el armario y le dice a su mujer:

– ¿Quién es ese pokémon?

Al principio eran 151. Podría haber recitado el nombre de cada uno. Ahora son cientos de miles de millones, se multiplican como recién casados sin TV y con alergia al látex. No hay forma de parar a estos monstruos de bolsillo.

– ¿¡Pero quién es ese monstruo!?

– Weón, es mi hermana.

– Ah… err… shuta…es que miré de lejos… y…

Ay, qué cagazo.

– Les aviso que a partir del 31 de enero me voy de esta casa.

– Eh… ¿y eso es bueno o es malo?

Navidad. Un momento ideal, familiar, espiritual, lo que sea. Como siguiendo la contra, recordaré mis navidades como el momento propicio para las peleas, los conflictos, los rencores, y gente tirándose mierda con estilo (salpicando cereal por todos lados).

 – Miren, prefiero ir solo. Cuando chico tuve que comerme todas las discusiones de mis padres. Cada vez que salíamos juntos peleaban por tonteras y el viaje se iba a la mierda. Así que ahora no voy a aguantar las peleítas de otras personas y no los pienso esperar.

– Pero Pablo, si te queremos mucho… da la impresión de que tú no nos quieres nada. 

¿A ver, cabrito? ¿Dónde está el remate de este post?

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1 comentario

Archivado bajo descargos, Pensamientos

Una respuesta a “La “Fourchette”

  1. Supongo que cachai lo que es un fourchette… te mandaría el link de una foto pero se ve medio rancia.

    Felices Fiestas!

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