Feel the hard rock!

Llovió, lloverá, y el día es tan gris y ameno que dan ganas de escribir.

– ¿A ver? ¿Tienes algún problema, Pablo? ¿Me estai buscando? ¿Me estai buscando?! Cuidadito, eh…

Mujeres como ella justifican el femicidio (?)

abused

Ya es Junio. En un abrir y cerrar de ojos pasaron 6 meses de cirugía. Quedan dos dias y terminará mi primer internado. Ya hice el último turno quirúrgico y creo que no veré más apéndices inflamados por un buen tiempo. Quizá nunca más.

– Lamento que no les hayamos enseñado mucho. Han sido un buen grupo, muy trabajador. Los vamos a echar de menos.

– No se preocupe, doctora. Igual aprendimos mucho y ustedes nos dejaron varios modelos a imitar. El dr AAA nos mostró que se puede actuar con calma aunque esté la embarrada. El dr BBB… muy buena onda. Y usted, doctora, nos enseñó a putear a la gente.

– ¡¿Cómo?!

Da igual. Pasaron seis meses y el verdadero amor se ve cada vez más lejano. Como un mito, los silencios de las noches se rompían con todo tipo de preguntas existenciales.

– Aunque uno trate de mentirse, la vida no tiene sentido sin alguien a tu lado.

– ¿Que pensará una mujer cuando lo está chupando?

– No sé. Felipe sabe.

– Preguntémosle a la dra XXX.

Y retorcidos de la risa, no más noches en el ilustrísisímo Hospital Barros Luco Trudeau, nunca más dormir en el “turbión”.

– Pablo, es genial dormir acá sin que nadie te moleste.

– Ahmf? – digo mientras despierto y escupo un trozo de almohada.

– ¿No?

– A ver, coleguita, ¿qué acaba de hacer?

– Ehh… creo que te molesté.

Hubo todo tipo de aventuras. Quizá no hubo casos ultra complejos al estilo del doctor house, ni pacientes con bombas dentro del cuerpo (pero un día se robaron un cajero automático del hospital), tampoco hubo sexo en los casilleros y las noches de estudio se iban a la mierda entre chistes, bromas, pedos, flatos y mucha pizza con gaseosas.

– A ver, profesor Torres de la Maza, ¿por qué estamos hospitalizando a la paciente?

– Eh…. bueno, no sabemos ni qué tiene ni qué es, pero tenemos la certeza de que está dentro del abdomen. Eh… y que es grave.

wait

Si bien es un viejo de mierda y nos trató peor que perros, no deja de tener razón en muchas cosas…

– Mira, puedes ver a 40 pacientes en una tarde y nadie te lo agradecerá. Una vez me encajaron 50 pacientes, y el número 30 me puteó porque me habia demorado en atenderlo. Y claro, no podía decirle que lo estaba viendo de “extra” ni que había aceptado de buena fé ver más pacientes de los que me correspondían.

– Tienes que aprender a decir que no, guatón Uribe. En esta cuestión, si te meten la puntita, te la meten entera.

– A ver… el problema es que estoy conversando. Así no funcionan las cosas. Mire, ahí hay caca – señala el pañal del enfermo – Lo que quiero es que no haya caca. Punto.

– Pero doctor, es que…

– No escucho, estoy sordo, me voy – se tapa los oidos y se marcha, y deja hablando sola a la enfermera.

Uno puede llegar temprano, lamer botas como enfermo, quedarse hasta tarde haciendo el trabajo de otros, y nada. Nadie lo agradece, nadie te va a prender velitas ni rezará por ti, nadie te va a dirigir la puta palabra a menos que sea para putearte o para corregirte por alguna tontera…

– Disculpa, ¿tú eres el interno Torres?

– Si, ya, yo fui, ¿qué hice?

– No, no vengo a retarte… quería felicitarte por tus ingresos de medicina. Son muy buenos y claros, la otra vez revisamos un caso en la reunión clínica de medicina interna y el ingreso estaba con tu letra. Estaba tan completo que nos ahorramos muchos problemas. Así que te felicito y si más adelante quieres venir a trabajar acá, como internista, estás más que invitado.

-…-

Y me lo dijo frente a una paciente y dos enfermeras.

– Csm, entonces quedaste como rey.

– Si, pero 5 minutos antes una vieja me puteó y se puso a llorar porque no podía ponerle una sonda nasogástrica a su papá, cuando iba en el segundo intento.

Del cielo al infierno basta un momento, o una conversación con la mamá de tu wanna-be girlfriend.

La verdad es que me quedo corto. Pasaron muchas cosas y evolucioné bastante. Es como la frase de una película rara, “eres una mierda pero puedes convertirte en oro”.

Mejor practico un nuevo estilo de baile:

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