Sobakasu’s Revenge

Poder.
Busca poder.

El poder es la única cosa que vale la pena.
Olvidate del dinero.

El poder viene con el dinero.

Deja de perseguir faldas.
Cuando tienes poder, las faldas son las que te persiguen.

– Palabras de Mr. Smiley
Sandman Nº XX

No?

Well… anyway, hoy empieza algo impactante. 
La decisión está tomada. 
Es tiempo de partir.

Easy love! Easy come! Easy go!

Todo mi sólido y bello amor se disuelve,
como si fuera un terrón de azúcar.

Cada día me duele más el pecho debido al dolor de esta astilla clavada.

Mi horóscopo estaba equivocado.

(para variar…)

Si pudiéramos ir un poquito más lejos los dos juntos,
sería tan feliz sólo con eso.

He encontrado recuerdos,
pero no me bastan para saciar mi necesidad

Incluso en la dolorosa noche
me pregunto por qué no puedo recordar su cara…

Rompo cosas y luego las arreglo
aunque sé que no debería hacerlo

Es motivo es porque soy así.

Siento mucha impaciencia, no tengo remedio.

Aún así me enamoro.

Esta astilla clavada en mi pecho no desaparecerá, pero…

Ranita? conejito?
No reirias por mi?

He encontrado recuerdos,
pero no me bastan parta saciar mi necesidad

Incluso en la dolorosa noche
me pregunto por qué no puedo recordar su cara…

No puedo recordarla.

¿Por qué no puedo recordarla?
 

– Judy & Mary
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1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

Una respuesta a “Sobakasu’s Revenge

  1. kurukulla

    Hoy la vi,
    y tenía un rostro ajeno al que yo amaba;
    el que dan
    unos años de no ser feliz.

    Hoy la vi,
    y recordé la historia de un pedazo de mi vida
    en que abrí
    la primavera bruta de mis años al amor.

    Hoy la vi,
    y tenía un rostro ajeno al que yo amaba;
    el que dan
    unos años de no ser feliz.

    Junto a ti, mi futuro de sueños llené,
    logré identificar tu belleza y el mundo al revés;
    nos miraban de muy buena fe,
    nada cruel existía, si yo te veía, reía después.

    Desperté la mañana en que no pudo ser
    no sin antes jurar que si no era contigo, jamás,
    que esta herida me habría de matar,
    y heme aquí, ¡qué destino!,
    que ni el nombre tuyo pude recordar.

    Hoy la vi,
    y tenía un rostro ajeno al que yo amaba;
    el que dan
    unos años de no ser feliz.

    Pablo Milanés.

    Así es la vida…!

    Abraços.

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